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domingo, 25 de abril de 2010

El gas se compra carajo !

La problemática de los hidrocarburos fue uno de los ejes del movimiento comunicacional, social y político que acabó derrocando a dos gobiernos constitucionales y sembrando el camino para la victoria del MAS. Un eventual recopilador de pronunciamientos, escritos, declaraciones, marchas y tomas de posición probablemente quedaría atónito. Que no se dijo y escribió para lapidar un proceso que, iniciado mediante la estabilización de la economía de 1985, tuvo en las leyes 1194, 1689, y en la capitalización social sus principales hitos. Reduciendo temas de intrincada complejidad técnica a meras consignas repetidas con una furia reiterativa propia de la ignorancia, se acabó por pintar un cuadro de una simplicidad tramposa, con actores y políticas o totalmente malos, o completamente buenos. Se lo sigue haciendo.

Logrado ese objetivo a nivel del debate publico, y luego de la renegociación de los contratos y de la compra de refinerías, la obstinada realidad es que, no existiendo una política de hidrocarburos basada en el raciocinio sino en la consigna, los marchistas que antes coreaban “¡el gas no se vende carajo!” ahora bien podrían gritar “¡el gas se compra carajo!” ¿A quién? ¡a los venezolanos! ¿Por cuánto? ¡Por tanto carajo! O algo por el estilo.

Por primera vez el país se verá en la situación de importar GLP, diesel oil, fuel oil e incluso gasolina, como consecuencia de la “política” de hidrocarburos del MAS cuya principal característica es, junto con el despilfarro, calumniar y amenazar primero, y exigir inversiones después a las mismas empresas y países que previamente se calificó de saqueadores, contrabandistas, estafadores, etc.

Lejos de reconocer algún grado de responsabilidad, el ministro del rubro, uno de los más connotados vociferadores en contra de las políticas anteriores, sigue atribuyéndole al neoliberalismo, a la capitalización y a quien fuere el desbarajuste que sus propias palabras y decisiones han causado. “Refundó” YPFB con bombos y platillos y no tuvo en cuenta, o pretende pasar por quien no tuvo en cuenta, que para el efecto se necesitaban millones de dólares y por lo menos algunos técnicos con alguna competencia adicional a la agilidad para subirse a un camión repartidor de garrafas.

Lo propio puede decirse de las agresivas afirmaciones del Ministro de Planificación quien, confrontado con el total escepticismo de los inversionistas brasileros a volver a considerar a Bolivia en sus planes, espetó que “nadie está obligado a invertir en Bolivia”, afirmación evidente pero desatinada, torpe y ridícula si tomamos en cuenta que con el 0,14 por ciento de la población mundial producimos el 0,02 por ciento de lo que el mundo.

Los defensores de Chavez

Ante las explícitas amenazas del señor Chávez a la democracia, la paz y la integridad nacionales existen los que lo critican, quienes mantienen una posición de aparente indiferencia ante sus dislates, y sorprendentemente, quienes no dudan en defenderlo.

Periodistas que en el pasado exhibieron una convicción aparentemente democrática, políticos que se desgargantaban sobre la soberanía nacional y bloqueadores que se oponían —y se oponen aún— con una xenofobia primitiva e ignorante a lo extranjero, ahora suman fuerzas junto a seudo intelectuales para defender al unísono al coronel. Militares y alcaldes, ministros y comunicadores, con la convicción propia de los conversos que deben subrayar su sumisión porque han sido comprados, minimizan las actitudes autoritarias y la descarada intromisión de Chávez, no sólo aplaudiendo sus atentados sino encontrando argumentos para justificar y avalar la burda adquisición de conciencias acompañada de insultos y amenazas que en resumen es de lo que Chávez se trata.

El chavismo y el masismo no son una nueva ideología ni el remozamiento de una vieja. Son simplemente la cantidad de bravatas político-mediáticas que una cantidad casi ilimitada de dinero puede producir y divulgar. La ideología ha sido sustituida por el histrionismo mediático y la teoría política por operadores de la cultura, formación y sofisticación de gente como el diputado Gustavo Torrico. En tomas de posición que les deshonran como bolivianos y autoridades de Bolivia, personeros como el señor San Miguel, ni más ni menos que el Ministro de Defensa de la Nación, han aparecido presurosos para legitimar las sandeces y bravuconadas más insolentes hacia los propios bolivianos del presidente de otro país.

La historia juzgará mañana a quienes hoy actúan con un cínico desenfado ante quien es propiamente un ocupante político de la nación y en beneficio de quien el gobierno del MAS y su Presidente han abdicado su propia autoridad, y la dignidad y soberanía nacionales.

Lo propio puede decirse de quienes acompañan al señor García Linera en el denominado “Consejo político” que pretende encontrar alguna forma de salvar la cara de la Asamblea “originaria y plenipotenciaria” del callejón sin salida al que el propio discurso, la mala fe y la agresividad oficialista le han conducido. La muy oronda presencia del señor Richter y del señor Doria Medina flanqueando a García Linera cada vez que el mencionado consejo hace conocer sus ilegítimos adefesios seudo constitucionales es absolutamente vergonzosa. Es un acto de bribonería política que evidencia que estos representantes políticos han renunciado a cualquier noción de dignidad y responsabilidad

domingo, 15 de febrero de 2009

Carta a Santos Ramirez

Esta carta le fue enviada al señor Santos Ramirez el 14 de Junio de 2005 por el entonces diputado Luis Eduardo Siles. Fue publicada en una solicitada en diarios de circulacion nacional.

La Paz, 14 de Junio de 2005


Señor
H. Santos Ramírez V.
Presidente
Comisión de “Desarrollo Económico”
Cámara de Diputados
Presente.-


Señor Diputado Ramírez:

Al leer los innumerables artículos de la prensa nacional e internacional que le adjunto, no he podido dejar de enviarle la presente, con el objeto que tenga usted la generosidad de aclararme una duda que, al igual que muchos bolivianos, tengo: Ahora que hemos sepultado nuestra potencialidad como nación hidrocarburifera, ¿está usted satisfecho?

Ahora que Bolivia ha pasado de ser un potencial centro energético a nivel regional a convertirse en un agujero negro alrededor del cual hoy se están gestando grandes emprendimientos en los que el país ha perdido la oportunidad de participar, ¿considera usted que su “trabajo” ha concluido o perseverará en su objetivo de terminar con el futuro de todos nosotros, empezando por los mas pobres?

Como se desprende contundentemente de las publicaciones, Bolivia ha perdido su oportunidad de jugar un papel preponderante en la integración energética del Cono Sur, y Carlos Mesa, Evo Morales y usted son, entre otros, los principales responsables de que hayamos hecho lo necesario para perder todos nuestros potenciales mercados nuevos e incrementales a los volúmenes actualmente contratados: California, México, Chile, Argentina y Brasil.

Por otro lado, Argentina, Brasil, Uruguay y Chile están gestionando con gran entusiasmo un acuerdo a través del cual Perú se convertirá en su proveedor de gas en reemplazo de Bolivia. Ningún mercado en su sano juicio (como tampoco la industria nacional o los proyectos que se ansían de industrialización de gas) estará dispuesto a someter sus inversiones y su matriz energética a la politización irracional y a los caprichos con los que usted y sus amigos, destructores del futuro hidrocarburifero nacional, han estado exacerbando resentimientos, instilando demagogia, envenenando el debate, manipulando la información, organizando un referéndum irresponsable y amenazando con juicios a diestra y siniestra.

El Proyecto Pacific Liquiefed Natural Gas ya no existe, para Bolivia y el Perú esta en vías de implementarlo, por lo que percibiría ingresos mensuales que bordearían los 1000 Millones de Dólares. Estos recursos eran vitales para nuestro pais. Nuestros caminos están destruidos y la ciudad de La Paz -la sede de gobierno boliviano- en estado de coma institucional, moral, y económica, cuya recuperación tomará generaciones.

Las inversiones en nuestro país han sido prácticamente descartadas por parte de casi todas las empresas, no solo en materia hidrocarburifera sino en prácticamente en todos los rubros, incluyendo el minero que sufrió una caída en 2005 a pesar de que en toda América Latina subió significativamente. La ley de hidrocarburos que usted y su partido promocionaron en el congreso, una adefesio jurídico y conceptual de principio a fin, producto de un referéndum equivalente, requiere de docenas de reglamentos que el gobierno que ustedes contribuyeron traicioneramente a derrocar no pudo hacer y que el actual difícilmente logrará concertar, ya que usted no conforme con la magnitud de la devastación, quiere volver a cambiar la ley.

Además, la orgía de miedo, incertidumbre e inseguridad que sus huestes violentas han orquestado se prolongará hasta la eventual asamblea constituyente y presumiblemente después de ella, atentando contra las libertades y derechos de los bolivianos. Aquí lo único que ha aumentado, y en un 35% según la ONU, es la producción de cocaína que utiliza como insumo, además de la hoja de coca que sus amigos producen, un hidrocarburo “industrializado”, el kerosén. Algo es algo, dirá usted.

Hasta que el sufrido pueblo boliviano tome conciencia de la magnitud de la irresponsabilidad con la que algunos de sus supuestos dirigentes han actuado. Y tenga usted la seguridad, los imputaran. Pero esté tranquilo, la Historia no da de a dinamitazos ni chicotazos.

Atentamente,

Luis Eduardo Siles Pérez
Diputado Nacional