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sábado, 1 de mayo de 2010

¿Cumbre climatica de los pueblos ?

Hay demagogias de proporciones tan descomunales que pasan al ámbito del surrealismo, son imposturas al límite de lo diabólico, cinismos que necesitan algún nuevo superlativo.. Este es el caso de la la cruzada internacional a favor del medio ambiente y de la “madre tierra” que intenta presentar como su nueva identidad ideológica el señor Evo Morales, iniciativa que tiene una consistencia ética parecida a una convocatoria de Osama Bin Laden a la Paz mundial.

La producción de hoja de coca, sustento político, económico, y principal fuente de legitimidad presidencial, ha experimentado un crecimiento geométrico desde 2006, incluyendo el cultivo en casi todas las áreas protegidas, y es responsable de la mayor devastación de las tierras fértiles en Bolivia desde que los conquistadores españoles decidieron acabar a plan de incendios el manto vegetal altiplánico. A la esterilización producida por el arbusto, que imposibilita cultivos posteriores durante una década y cuya superficie aumento en nueve veces durante la presidencia de Morales hasta alcanzar hoy 50 000 hectáreas , se deben agregar la inmisericorde y descontrolada vertida de miles de litros de residuos altamente tóxicos de acido sulfúrico, cal viva y otros químicos, derivados de la masiva producción de cocaína que a migrado de sus lugares de producción en el oriente a zonas peri urbanas y rurales del occidente. Morales expulsó a la DEA, incluyó a la hoja de coca, sin la cual es obviamente imposible producir cocaína, en la Constitución y el canciller Choquehuanca propuso que los niños de Bolivia debieran tomarla en el desayuno en vez de la leche.

Esta devastación es gravísima e ilustra la hipocresía de un gobierno que vocifera sobre el agua como un derecho humano, por ejemplo, pero que permite que la minería transnacional contamine como nunca los acuíferos del altiplano y como en el caso de San Cristóbal en pocos años habrá consumido por si sola tales cantidades que habrá convertido el sur de Bolivia en un desierto hasta debajo de la superficie.

El “sagrado” lago Titicaca se ha convertido en una cloaca producto del derrame de aguas servidas que ha crecido sin que se haya definido una política pública sobre esta problemática que ha confinado la presencia piscícola a las áreas de granja y a las especies que aun toleran esta contaminación. En el carnaval de Oruro, bajo la etiqueta de respeto a las “culturas ancestrales” miles bailaron haciendo sonar instrumentos musicales y exhibiendo vestuarios hechos con especies en extinción sacrificadas expresamente ignorando no solo las leyes sino los ruegos de organizaciones medioambientalistas y ciudadanos.

Ufano de su relativo apoyo electoral, el gobierno seguirá sembrando las canchas de futbol de todo el país de césped sintético para que armonice con alfombra de basura plástica que acompaña al viajero a lo largo de todas las carreteras y que es la cotidianeidad de la mayoría de los pueblos, e incluso de ciudades como Oruro y Cochabamba. En esas condiciones presentarse con una careta medioambientalista es una desfachatez descomunal, una indecencia grotesca.

lunes, 26 de abril de 2010

Rehenes del odio

Sin tomar en cuenta los intereses estratégicos, políticos, económicos y comerciales del país, ni la opinión de la mayoría de los bolivianos, históricamente amigos de los Estados Unidos, el Gobierno ha iniciado una espiral de confrontación internacional absurda. Es que el discurso etnopopulista no estaría completo sin una reiterativa y furibunda perorata antinorteamericana de esencia más patológica que ideológica.

Lo que Evo Morales finge no entender es que nadie discute el derecho de realizar protestas en contra de la política estadounidense, manifestaciones que se llevan a cabo en todo el mundo, incluyendo en su propio territorio. Lo que hace a los recientes incidentes inusuales es el apoyo del Gobierno de Bolivia a ataques de deliberada violencia y brutalidad, orquestados manipulando la miseria de los marchistas, con el preciso objetivo de exacerbar los ánimos y provocar confrontaciones, sancionado luego al Comandante de la Policía que cumplió honorable y eficazmente con el deber de proteger a funcionarios del ataque de una turba de exaltados y sacatripas.

¿Se puede imaginar el lector alguna bandera más adecuada al infinito cinismo y demagogia de estos populistas que muertos y heridos a raíz de esos ataques? Pues es exactamente lo que en octubre del 2003 Morales, Mamani, Quispe, entre otros, lograron con la parodia criminalmente embustera de oponerse a Chile y al supuesto plan de vender gas a través de sus puertos. Instigados entre muchos otros por Édgar Patana y Roberto de la Cruz, que ha sido filmado linchando a un hombre en El Alto y permanece absolutamente impune ante ese crimen y otras acusaciones, los ´héroes de octubre´ desataron una violencia descontrolada que enlutó a Bolivia y ahora exigen, con métodos similares, que quienes participaron en esos hechos del lado del Gobierno sean enjuiciados unilateralmente.

La frenética politización de la tragedia hace que sea difícil concebir que en el mediano plazo se pueda llevar a cabo una investigación y un juicio justo por los hechos de octubre, sobre todo si consideramos que, entre otras cosas, en este gobierno han ocurrido más de cien linchamientos que han contado con el tácito aval oficial, turbas oficialistas han atacado el Tribunal Constitucional a dinamitazos, y los jueces de la Corte Suprema y el Tribunal Constitucional, así como los miembros del Parlamento, han sido objeto de amenazas, amedrentamientos y acoso sistemático.

A casi 30 años de la crisis de los rehenes de la embajada norteamericana en Teherán, cuyo proceso empezó con manifestaciones comparables a la de junio en La Paz, y cuando del régimen de Evo Morales se afana en establecer vínculos con el fundamentalista Gobierno de Irán, es como para preguntarse si Washington definirá, esta vez, una política consistente para dar a conocer al mundo las amenazas de Hugo Chávez y su operador Evo Morales, activos protagonistas de una conspiración en contra de la libertad y la democracia en las Américas

domingo, 25 de abril de 2010

El gas se compra carajo !

La problemática de los hidrocarburos fue uno de los ejes del movimiento comunicacional, social y político que acabó derrocando a dos gobiernos constitucionales y sembrando el camino para la victoria del MAS. Un eventual recopilador de pronunciamientos, escritos, declaraciones, marchas y tomas de posición probablemente quedaría atónito. Que no se dijo y escribió para lapidar un proceso que, iniciado mediante la estabilización de la economía de 1985, tuvo en las leyes 1194, 1689, y en la capitalización social sus principales hitos. Reduciendo temas de intrincada complejidad técnica a meras consignas repetidas con una furia reiterativa propia de la ignorancia, se acabó por pintar un cuadro de una simplicidad tramposa, con actores y políticas o totalmente malos, o completamente buenos. Se lo sigue haciendo.

Logrado ese objetivo a nivel del debate publico, y luego de la renegociación de los contratos y de la compra de refinerías, la obstinada realidad es que, no existiendo una política de hidrocarburos basada en el raciocinio sino en la consigna, los marchistas que antes coreaban “¡el gas no se vende carajo!” ahora bien podrían gritar “¡el gas se compra carajo!” ¿A quién? ¡a los venezolanos! ¿Por cuánto? ¡Por tanto carajo! O algo por el estilo.

Por primera vez el país se verá en la situación de importar GLP, diesel oil, fuel oil e incluso gasolina, como consecuencia de la “política” de hidrocarburos del MAS cuya principal característica es, junto con el despilfarro, calumniar y amenazar primero, y exigir inversiones después a las mismas empresas y países que previamente se calificó de saqueadores, contrabandistas, estafadores, etc.

Lejos de reconocer algún grado de responsabilidad, el ministro del rubro, uno de los más connotados vociferadores en contra de las políticas anteriores, sigue atribuyéndole al neoliberalismo, a la capitalización y a quien fuere el desbarajuste que sus propias palabras y decisiones han causado. “Refundó” YPFB con bombos y platillos y no tuvo en cuenta, o pretende pasar por quien no tuvo en cuenta, que para el efecto se necesitaban millones de dólares y por lo menos algunos técnicos con alguna competencia adicional a la agilidad para subirse a un camión repartidor de garrafas.

Lo propio puede decirse de las agresivas afirmaciones del Ministro de Planificación quien, confrontado con el total escepticismo de los inversionistas brasileros a volver a considerar a Bolivia en sus planes, espetó que “nadie está obligado a invertir en Bolivia”, afirmación evidente pero desatinada, torpe y ridícula si tomamos en cuenta que con el 0,14 por ciento de la población mundial producimos el 0,02 por ciento de lo que el mundo.

domingo, 15 de febrero de 2009

Carta a Santos Ramirez

Esta carta le fue enviada al señor Santos Ramirez el 14 de Junio de 2005 por el entonces diputado Luis Eduardo Siles. Fue publicada en una solicitada en diarios de circulacion nacional.

La Paz, 14 de Junio de 2005


Señor
H. Santos Ramírez V.
Presidente
Comisión de “Desarrollo Económico”
Cámara de Diputados
Presente.-


Señor Diputado Ramírez:

Al leer los innumerables artículos de la prensa nacional e internacional que le adjunto, no he podido dejar de enviarle la presente, con el objeto que tenga usted la generosidad de aclararme una duda que, al igual que muchos bolivianos, tengo: Ahora que hemos sepultado nuestra potencialidad como nación hidrocarburifera, ¿está usted satisfecho?

Ahora que Bolivia ha pasado de ser un potencial centro energético a nivel regional a convertirse en un agujero negro alrededor del cual hoy se están gestando grandes emprendimientos en los que el país ha perdido la oportunidad de participar, ¿considera usted que su “trabajo” ha concluido o perseverará en su objetivo de terminar con el futuro de todos nosotros, empezando por los mas pobres?

Como se desprende contundentemente de las publicaciones, Bolivia ha perdido su oportunidad de jugar un papel preponderante en la integración energética del Cono Sur, y Carlos Mesa, Evo Morales y usted son, entre otros, los principales responsables de que hayamos hecho lo necesario para perder todos nuestros potenciales mercados nuevos e incrementales a los volúmenes actualmente contratados: California, México, Chile, Argentina y Brasil.

Por otro lado, Argentina, Brasil, Uruguay y Chile están gestionando con gran entusiasmo un acuerdo a través del cual Perú se convertirá en su proveedor de gas en reemplazo de Bolivia. Ningún mercado en su sano juicio (como tampoco la industria nacional o los proyectos que se ansían de industrialización de gas) estará dispuesto a someter sus inversiones y su matriz energética a la politización irracional y a los caprichos con los que usted y sus amigos, destructores del futuro hidrocarburifero nacional, han estado exacerbando resentimientos, instilando demagogia, envenenando el debate, manipulando la información, organizando un referéndum irresponsable y amenazando con juicios a diestra y siniestra.

El Proyecto Pacific Liquiefed Natural Gas ya no existe, para Bolivia y el Perú esta en vías de implementarlo, por lo que percibiría ingresos mensuales que bordearían los 1000 Millones de Dólares. Estos recursos eran vitales para nuestro pais. Nuestros caminos están destruidos y la ciudad de La Paz -la sede de gobierno boliviano- en estado de coma institucional, moral, y económica, cuya recuperación tomará generaciones.

Las inversiones en nuestro país han sido prácticamente descartadas por parte de casi todas las empresas, no solo en materia hidrocarburifera sino en prácticamente en todos los rubros, incluyendo el minero que sufrió una caída en 2005 a pesar de que en toda América Latina subió significativamente. La ley de hidrocarburos que usted y su partido promocionaron en el congreso, una adefesio jurídico y conceptual de principio a fin, producto de un referéndum equivalente, requiere de docenas de reglamentos que el gobierno que ustedes contribuyeron traicioneramente a derrocar no pudo hacer y que el actual difícilmente logrará concertar, ya que usted no conforme con la magnitud de la devastación, quiere volver a cambiar la ley.

Además, la orgía de miedo, incertidumbre e inseguridad que sus huestes violentas han orquestado se prolongará hasta la eventual asamblea constituyente y presumiblemente después de ella, atentando contra las libertades y derechos de los bolivianos. Aquí lo único que ha aumentado, y en un 35% según la ONU, es la producción de cocaína que utiliza como insumo, además de la hoja de coca que sus amigos producen, un hidrocarburo “industrializado”, el kerosén. Algo es algo, dirá usted.

Hasta que el sufrido pueblo boliviano tome conciencia de la magnitud de la irresponsabilidad con la que algunos de sus supuestos dirigentes han actuado. Y tenga usted la seguridad, los imputaran. Pero esté tranquilo, la Historia no da de a dinamitazos ni chicotazos.

Atentamente,

Luis Eduardo Siles Pérez
Diputado Nacional