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martes, 23 de marzo de 2010

De impuestos y cinismos

La propuesta de la candidata del MNR a la Alcaldía Paceña, Norah Santos, gira alrededor de una política de reducción de impuestos a los vehículos e inmuebles, especialmente los vinculados a las transferencias, a la tercera edad, los que gravan las herencias, entre otros, y lo que hace a multas, embargos, y en general en cómo ponerle término a la indefensión ciudadana frente a la prepotencia estatal municipal.

Doña Norah Santos libra esta batalla hace años, ya que “no se puede generar riqueza con la infelicidad de la gente que trabaja, alimentando una burocracia que esteriliza los nuevos emprendimientos sobre todo entre los pequeños empresarios”. Santos está al día en el pago de los impuestos en su domicilio ubicado cerca de la Av. Perú, en un popular barrio paceño, e insiste en que la ley debe cumplirse, más allá de posiciones políticas y que hay que trabajar democráticamente para cambiarla. Su plan de gobierno incluye propuestas creativas que, en palabras de uno de los principales candidatos a concejales de su fórmula “den continuidad con lo bueno estos últimos años y hagan un cambio en lo negativo”.

Diferente resulta el caso del ex militante del PS -1, ex vice ministro de Sánchez Berzain, el candidato de UN, ex movimientista y ex diputado transversal de Carlos Mesa, Hugo San Martin, quien ha admitido que hace años no paga los impuestos de su propiedad ubicada en el exclusivo barrio de la Florida debido a problemas vinculados con su divorcio y porque “el 80% de la población paceña esta en esa situación”, dato falso e impreciso. San Martin, quien solo empezó a referirse al tema tributario en los últimos días, concentraba su campaña en un supuesto plan de seguridad ciudadana que funcionaria mediante helicópteros que “patrullarían la ciudad de la Paz las 24 horas” una idea bizarra, insostenible técnica y financieramente, comparable a la que incumplió cuando, candidato a diputado por la zona sur el 2002, ofreció “construir un teleférico hasta la muela del diablo”.

El tema ha abierto la polémica sobre los impuestos que se pagan en las ciudades de Bolivia, que hacen sentir a muchos propietarios como verdaderos “inquilinos de la alcaldía” así como las exigencias éticas elementales que se le debe requerir a un candidato a munícipe, entre los cuales obviamente el cumplir con sus obligaciones tributarias sin lo cual no es éticamente un ciudadano.

San Martin, cuya elección como candidato por parte de UN y algunos miembros de Convergencia fue la razón por la cual fracasó el frente de unidad de la oposición paceña, debiera renunciar a una candidatura cuya credibilidad obviamente ha sido reducida a cero.

martes, 24 de marzo de 2009

Dilemas Opositores

Mientras el oficialismo se ahoga en un berenjenal de homicidios, rameras, contrabandistas y proxenetas político-sexuales con un telón de fondo de coca y fideicomisos, la oposición vive en una no declarada primaria. La derecha de Quiroga y Doria Medina ha desaparecido por suicidio luego de los acuerduchos que legitimaron la whiphalizacion de la sociedad boliviana, que no sólo es la imposición del emblema de unos a todos, sino la constitucionalización de la primacía del interés corporativo sobre el general, especialmente el de los cocaleros. Eso deja, por el momento, a dos ex vicepresidentes de Gonzalo Sánchez de Lozada, como principales opciones.
Algunos los evaluaban hasta hace poco con un razonamiento opuesto a lo que sería una perspectiva ética. Víctor Hugo Cárdenas, que, en la tradición del MNR de 1952, coparticipó en las reformas que abrieron el poder político a los bolivianos del área rural mediante la participación popular, los consensuados cambios constitucionales de 1995 así como en los procesos que aumentaron los ingresos de Bolivia mediante la inversión, era un “llunku”, un servil por haber cumplido su papel con dignidad, combinando audacia con serenidad. Carlos Mesa, que luego de haber pontificado sobre la pertinencia de esas medidas durante años, posibilitó el derrocamiento del principal autor de las mismas y quien lo había hecho vicepresidente, para luego enjuiciarlo sin defensa, indultando a los autores del desmadre de octubre y luego en rigor cogobernar con ellos, sería “un lector político avezado”.
Fueron comportamientos análogos los que deterioraron la credibilidad en las soluciones de buena fe y en la democracia. El transfugio, el celebrar, en términos de H.C.F. Mansilla, el “ todo vale, el elogio del cinismo y la equiparación del talento con la astucia” fueron todos ingredientes que, desde los originarios que en algunos casos traicionaron a los suyos frente a los españoles, pasando por Olañeta, Barrientos, y concluyendo en Mesa, hicieron perder la fe en la política como espacio de integridad, llegándose a banalizar la práctica de “ pensar una cosa, decir otra y hacer una tercera” que es, en buenas cuentas, el resumen de la gestión del señor Mesa.
La fortaleza de Cárdenas, una suerte de Sédar Senghor boliviano, no es su genuino origen aymara, el hablar dos idiomas nativos y dos extranjeros, ni ser un intelectual y no un empresario, ni la dignidad de su esposa Doña Lydia Katari, ni el hecho de que ni sus enemigos duden de su honestidad, todos recursos. Su fuerte radica en su consecuencia y en ser un hombre apegado a principios y valores, discriminado pero no auto victimizado, consciente de la necesidad de la inclusión económica, y política de grandes sectores pero también de la importancia de hacerlo en paz, con generosidad y nobleza, sin odio.
Hoy su salud política es incuestionable a tal punto que el más precario aliado político que se pueda concebir, el MSM ha censurado la barbarie hecha con su familia, si bien permanecen indiferentes al latrocinio en YPFB, ABC, y en otras instituciones. De un árbitro electoral imparcial y de un nuevo padrón, así como de la capacidad de rodearse de viejos leales, de nuevos idealistas más que de jóvenes o antiguos tránsfugas, así como de las decisiones y de los aparatos de los partidos que subsisten, y en primer lugar el del MNR, dependerá, entre otras cosas, la consolidación de un proyecto opositor viable.