Mostrando entradas con la etiqueta Human Rights Foundation. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Human Rights Foundation. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de mayo de 2012

¡RESPETO ABSOLUTO !


Al reaccionar al informe  2011 sobre derechos humanos del Departamento de Estado el vice ministro de gobierno Jorge Pérez, que solo la semana pasada estuvo señalado como vinculado al caso de la supuesta golpiza a la enfermera Boyan acusada de haberle lanzado una piedra, ha dicho que en Bolivia los derechos humanos “se respetan de manera absoluta “

Es desconcertante que se pueda afirmar sin rubor que en un país donde gobierna la turba violenta e institucionalizada, en un contexto en el que se amenaza desde el gobierno a las instancias judiciales, a los medios de comunicación, a los indígenas, a lo empresarios, a la iglesia, a los opositores políticos, alguien tenga siquiera una semblanza de derechos. El único derecho vigente es ser la victima de una de las variantes de linchamiento, físico, jurídico, político en las que se especializa el oficialismo.

¿ A que “derechos humanos” se refiere el vice ministro ?  ¿ A los de las dos victimas de linchamiento de este fin de semana, asesinados despiadadamente por turbas de criminales soliviantados por  la vigencia constitucional  de la “justicia comunitaria” y la pasividad estatal  ante estos crímenes ? ¿ A los derechos de  Juan Antonio Morales, Jorge Melgar, o Leopoldo Fernández próximo a cumplir cuatro años sin proceso, investigación ni sentencia ? ¿ Quizás a los derechos humanos de los asesinados en calzoncillos en el hotel las américas ? ¿ A los derechos de los indígenas salvajemente golpeados en Chaparina, incluyendo mujeres y niños ? ¿ Los de los opositores que acumulan procesos a diestra y siniestra o los de los más de cien muertos en este gobierno producto de la represión  en Papelpampa, Cochabamba,  Yungas de Vandiola, La Calancha, Caihuasi,  Cobija, Caranavi, Yapacaní, Tiquipaya, Santa Cruz entre otros  ? ¿ Los de los periodistas linchados o los de los cogoteados ? 

La realidad es que prácticamente nadie tiene en el país garantizado sus derechos humanos. El único derecho vigente para todos los ciudadanos de Bolivia es la incertidumbre sobre el futuro y aludes de amenazas, improperios y proceso si se discrepa con al verdad oficial. Los únicos que en Bolivia gozan del respeto a los derechos humanos son diplomáticos cubanos, venezolanos, iraníes acusados de crímenes  o peruanos acusados de terrorismo. 

En la abigarrada idiosincrasia política boliviana hay quienes están convencidos que gobernar consiste en implementar recursos para consolidar engaños de tamaño cada vez mas descomunal e hilvanar con aires teatrales engañifa tras patraña, en una infinita sucesión de imposturas. Lo que resulta paradójico es que en pleno siglo 21, cuando a pesar de toda la letanía de denuestos que se hace al desarrollo económico, y cultural de estos últimos años, la sociedad boliviana intenta modernizarse, estos recursos sigan siendo utilizados con razonable eficiencia para tratar de disimular el hecho de que este es un gobierno de forajidos que explota exitosamente el cultivo de coca excedentaria, el contrabando, las coimas en los contratos, el tráfico de influencias, el nepotismo, la incapacidad y la total falta de gestión social y económica.

lunes, 26 de abril de 2010

Izquierdos Humanos


Como con el abuso de las supuestas causas ´étnicas´, las tomas de posición de algunos ´defensores de los derechos humanos´ ilustran hasta dónde pueden llegar la procacidad y el uso instrumental de cruzadas en apariencia legítimas. La reacción del Gobierno boliviano a las preocupaciones de la Human Rights Foundation sobre la distorsión de la ´justicia comunitaria´, así como los casos de muertes no esclarecidas producto de la violencia estatal, no puede dejar de otra forma sino atónito.

Una organización que cuenta en su directorio a Premios Nobel, así como a diferentes personalidades mundiales sobresalientes, hizo públicas sus investigaciones sobre los linchamientos, y la ausencia de mención a los derechos humanos en el proyecto de Constitución masista, sólo para que el señor Sacha Llorenti espetara, sin tratar uno solo de los casos específicos, que se trata de ´una ONG de derecha porque uno de sus miembros es el hijo de Vargas Llosa´ (SIC), fiel al reflejo primitivo que consiste en no esgrimir argumentos racionales, sino descalificar a quienes los plantean, como si existiesen los derechos humanos en función de las posiciones ideológicas. Una curiosísima y acomodadiza perspectiva, según la cual los derechos de las gentes se definen en función de quien los viola y en la que se enarbola como descalificativo la filiación genealógica de un brillante ensayista e investigador, hijo de una de las grandes figuras de la literatura universal.

Hasta hace dos años, el señor Llorenti no se perdía ninguna aparición pública para denunciar sin ninguna clemencia por la objetividad, cuanto caso de aparente violación de los derechos humanos, siempre y cuando —está claro ahora—, le sirviera a sus fines políticos. Hoy, el viceministro de ´coordinación con movimientos sociales´, léase organizador de turbas y acciones de hecho, opera como detractor de quienes defienden los mismos derechos, encontrando mil vericuetos conceptuales y factuales para justificar muertos, heridos, linchados y acciones represivas en diferentes circunstancias, apelando con facilidad a categorías que antes ignoraba, como la ´agresión en contra de los policías´, la ´voluntad de sembrar muertos´, ´balas perdidas´ y ´la necesidad de respetar el orden público´, entre otras.

Dicha transformación confirma la prevalencia de hipocresía y ambigüedad en el escenario político boliviano, aspecto en el que está lejos de haber ocurrido algún cambio. Ya que, como lo señala H.C.F. Mansilla, éste es un espacio poblado por noveles ´actores políticos que no tienen inconveniente elogiar el cinismo, celebrar el \'todo vale\', postular la separación entre política y moral, equipar el talento con la astucia y otras lindezas que asociadas con las modas intelectuales, han preparado el actual clima de laxitud ética, irresponsabilidad colectiva y resentimientos que caracteriza nuestra cultura socio-política´.

martes, 21 de abril de 2009

Hacia un Estado Forajido

Según John Rawls “Estados forajidos” son aquellos cuyos gobiernos estructuran decisiones internas y externas sin ninguna consideración por los derechos humanos, donde la juricidad es una ficción unilateral y en los que la articulación ética que brindan la moral y las leyes a sido substituida por un comportamiento propio de bandidos que son integrantes aventajados de una cínica puesta en escena donde todo se finge y en la que a todo se responde con dosis de histrionismo inverosímil.

Desde 1982 el terrorismo existió en hechos en el Chapare donde, hay que recordarlo, murieron policías y miembros del ejército en cientos de casos y en hechos esporádicos, ligados a seudo ejércitos rojos que causaron mas pena que zozobra aunque si muertos y destrozos de diversa consideración. En Octubre de 2003 se dieron los primeros casos de terrorismo comunicacional como recurso político y en algunos, como el que protagonizó un comunicador hoy en día “expulsado” del alto por los que contribuyó a gestar políticamente, se cometieron delitos como cuando se anunciaba por televisión con criminal irresponsabilidad, que militares chilenos dirigían a sus pares bolivianos.

La reciente masacre de tres personas en Santa Cruz, asesinadas en un hotel en calzoncillos, y la descardada y grotesca pajarota comunicacional puesta en escena para justificarla, no es más que las ultima de una serie de hechos que confirman la deliberada vocación terrorista y forajida de un gobierno entre cuyos miembros destaca un terrorista convicto como García linera que no solo nunca expresó remordimiento por los crímenes de los que se le acusa, incluyendo la muerte de personas y el robo de dinero a mano armada, sino que en el parlamento boliviano declaró, con la mirada sicótica que lo ha vuelto una celebridad, que “los terroristas de hoy son los héroes del mañana“.

Los descontrolados improperios del Presidente del Congreso a los propios parlamentarios así como las amenazas que siguieron a dirigentes políticos regionales y al Presidente de la Human Rights Foundation el reconocido analista Hugo Achá no son más que la lógica consecuencia de la implementación de una premeditada política de terror físico, comunicacional y político en la que es imprescindible generar la percepción de un “conflicto permanente que sirva de cortina de humo para la corrupción y de biombo para los desaciertos”.

En la abigarrada idiosincrasia política boliviana hay quienes están convencidos que gobernar consiste en implementar recursos para la maniobra política vil, consolidar engaños de tamaño cada vez mas descomunal e hilvanar con aires teatrales engañifa tras patraña, en una infinita sucesión de imposturas. Lo que resulta paradójico es que en pleno siglo 21, cuando a pesar de toda la letanía de denuestos que se hace al desarrollo económico, y cultural de estos últimos años, la sociedad boliviana intenta modernizarse, estos recursos sigan siendo utilizados con razonable eficiencia para tratar de disimular el hecho de que este es un gobierno de forajidos que explota exitosamente el cultivo de coca excedentaria, el contrabando, las coimas en los contratos, el tráfico de influencias, el nepotismo, la incapacidad y la total falta de gestión social y económica.

lunes, 22 de septiembre de 2008

La muerte en usufructo

No se habían ni siquiera acabado de contar los muertos de Pando, que casi en el estilo de un relator deportivo, el solícito vocero Sacha Llorenti se apresuraba en repetir la línea gubernamental definida por García Linera, a quien sólo le falta una lira como acompañamiento: Lanzar terribles acusaciones sin pruebas, calificar a una autoridad elegida y reelegida varias veces en diferentes cargos, recientemente ratificada, de asesina, dar de alaridos de certezas, difamar sin clemencia por la objetividad ni indicios de dignidad por las familias de los fallecidos.

Sin que medie ni un atisbo de investigación, ni haya habido tiempo ni de instruir un peritaje, sin que nadie externo haya podido siquiera acercarse a Pando, mucho menos a la remota localidad en cuestión, sin ni siquiera registros periodísticos, con sola base en una parcialización descaradamente prejuiciosa, Llorenti sindicó con una brutalidad desconcertante.

Ni los normalmente locuaces ministros de Defensa o Gobierno se atrevieron a semejante despliegue de temeridad e insolencia, prefiriendo seguramente dejar esta innoble tarea al viceministro de “coordinación con los movimientos sociales” es decir quien, según denuncias, tendría a su cargo el reclutamiento de ciudadanos para cercar ciudades, bloquear caminos y desatar violencias.

Es la forma en que el populismo cocalero ha ido construyendo su anómala interpretación de la historia lejana y reciente de Bolivia. Generalizaciones abusivas, maniqueísmos burdos, letanías de bribonadas conceptuales que no resisten el menor análisis y sólo sirven a propósitos de propaganda y a la generación de odio. Así se construyeron los mitos que hoy envenenan el alma nacional, las mentiras que se toman como dogmas, así se ha llegado incluso a desatar una efervescencia de racismo que en Bolivia era marginal. Así, durante los dos años del gobierno de Evo Morales Ayma, ha muerto medio centenar de bolivianos, campesinos y citadinos, en enfrentamientos en todos los departamentos del país con la excepción de La Paz, donde el MAS tiene un holgado apoyo, en base a los muertos que, con las mismas tácticas y discursos, generó en febrero y octubre de 2003.

Los procesos judiciales nunca concluyeron o, como en Cochabamba, se llegó al extremo de que las investigaciones han condenado a los responsables de los asesinatos sólo de un lado y archivado el caso de los otros. A pesar de ello, lo que correspondería en Pando como en todos los casos, es que instancias internacionales serias investiguen en profundidad los hechos acaecidos para en base a sus conclusiones abrir procesos. Quedará para la historia la tarea de determinar la responsabilidad que en esta trágica espiral de muerte tiene el discurso descontrolado de desequilibrados en función de presidentes como Hugo Chávez.

Las acusaciones sin que medie una investigación sólo pueden provenir de quienes antes que funcionarios públicos actúan como irresponsables y criminales agitadores, pasibles a ese titulo también de ser enjuiciados. Quienes politizaron sin escrúpulos los derechos humanos e hicieron una carrera alrededor de la desgracia ajena, generando muertos para después poder desenterrarlos y acusar con vileza. Quienes nunca dejan pasar una oportunidad de sacarle provecho político al dolor y la sangre