domingo, 6 de mayo de 2012

La palabra del Presidente


Para la Ministra de comunicación los médicos debieran suspender las medias de presión por que, amen de haberse ratificado por escrito lo dicho por el señor Morales en su mensaje, estaría de por medio “la palabra del Presidente”.
¿De que “palabra” estamos hablando? ¿De quien juró respetar la constitución y las leyes y después le “metió nomas“ llegando hasta forzar la aprobación de una constitución en un cuartel ? ¿O del supuesto representante  de la “cultura de Paz” que permanentemente incentivó la confrontación, el odio racial y el resentimiento y permaneció indiferente ante los linchamientos físicos, judiciales y políticos y cuyo rol en las masacres de Porvenir, la Calancha, del hotel las américas, no ha sido esclarecido? ¿Quizás la del “defensor de la madre tierra” que no solo no ha definido en seis años ni un semblante de política pública sobre el medio ambiente sino que pretende destruir un área protegida de extraordinaria biodiversidad? ¿La palabra de quien no nacionalizó más que las acciones de los bolivianos y hoy compra empresas para poder fingir que nacionaliza? ¿La de quien dice “gobernar obedeciendo al pueblo” y luego nombra jueces  que mas de dos tercios de la población rechazó ? ¿ La de quien renunciaría si hay un muerto y permanece impávido ante los casi cien ? ¿O la “palabra” de quien apenas los indígenas de la octava marcha le dieron la espalda empezó a trabajar en una estrategia para revertir un compromiso de intangibilidad que personalmente hizo aprobar mediante una ley, luego de haberlos vilmente apaleado?
Si hay algo que el y su gobierno han perdido irremediablemente es la casi mágica capacidad que tuvieron de generar confianza en un pueblo que hizo una suerte de paréntesis en su proverbial desconfianza y que mayoritariamente  creyó en el. La engañifa de la ley corta, la ultima de una larga serie, ha puesto un punto final y puede considerarse un punto de inflexión. Ya nadie se tragara, mucho menos los médicos pero tampoco los trabajadores o los transportistas,  la ambigüedad, el doblez y el cinismo de un gobierno que ha hecho del desdecirse con naturalidad uno de sus principales recursos y que no ha hecho mas que acentuar el reflejo corporativista de la sociedad boliviana donde cada grupo vela exclusivamente por sus intereses.Es conocido el temple y lealtad de la señora ministra pero atribuirle a la palabra del mandatario algún  residuo de credibilidad, honorabilidad, o capacidad de generar así sea un atisbo de confianza, releva del surrealismo puro.


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